miércoles, 27 de julio de 2011

Mi Verónica


Todas las excusas

para caminar el barrio

eran nuestras.

Hacíamos cola en la verdulería.

Comprábamos la carne.

Y a la mañana el pan.


Volvíamos de la escuela

y jugábamos carreras.

Ellos ganaban.

Nuestra ruta era secreta.

Y nuestros besos

también.


Las zapatillas

no lograron entrar.

Pedimos hamburguesas.

Fuimos a un hotel.

Salieron ellos

Y nosotros, nunca más.


Cada noche

recordábamos la pastilla.

Los apuntes organizaban

marchas en la mesa.

Y el mate solo

nos animaba.


Desnudos

en el espejo.

Juntos

éramos hermosos.

Para siempre

con hijos nuestros.


Los silencios

ganaban espacio.

Los días sucedían

lejos.

Nos amábamos

enojados.


Después

de las mentiras,

podemos tomar helado.

No me vas a perdonar.

Te regalo un peluche,

como si nada me dices

que no vamos a coger.


No tienes miedo de perderme,

preguntas.

Hace mucho, pienso,

que no sos mi Verónica.


de Gavy Yauza

1 comentario:

  1. que bueno que puedas construir desde ese efecto de lo cotidiano

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